ARTEAZOGUE21

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II JORNADAS DE PUERTAS ABIERTAS ARTEAZOGUE21

“Futurismo y desnudez en el Azogue”

La II edición de “Jornadas de puertas abiertas” -ARTEAZOGUE 2021- es un hito cultural relevante para Mayorga, un acontecimiento repleto de posibilidades de acercamiento, conocimiento y disfrute del arte contemporáneo. Personalmente, me supone una enorme satisfacción -así como un gran reto- la responsabilidad de este nuevo comisariado. Durante los tres años transcurridos desde la primera edición, se concluyó la rehabilitación exterior de Santa María del Azogue con la consolidación de los nueve cuerpos de altura variable y decreciente de los que constan su torre, la limpieza de los paramentos, la renovación de la cubierta y su cerámica vidriada de colores que forma dibujos geométricos. No está de más recordar que está segunda edición, que ahora iniciamos, se realiza a propuesta del alcalde mayorgano, Don Alberto Magdaleno, para un periodo de tres meses y con una intención claramente expositiva.

Es ésta una iniciativa del llamado “arte de intervención”.En arte, el objetivo estriba en la interactuación con una realidad ya existente: sea estructura, obra de arte o institución. Este tipo de intervenciones se hicieron populares en los años 60, cuando los artistas buscaban efectuar cambios en los contextos políticos y sociales que les rodeaban. Entonces se comenzó a incentivar la producción artística en el espacio urbano y rural, fuera de galerías o museos, y recogiendo así la idea de que el arte existe más allá de los circuitos artísticos tradicionales, del mercado y de las instituciones culturales. Este arte nuevo debía de ser diferente al llamado “arte moderno” que había dominado por completo las décadas anteriores. Para este arte de intervención, la calle es un espacio más de exposición; por ello, no sólo se vincula al espacio urbano-rural sino que actúa y se imbrica con el contexto más esencial de ciudades y pueblos.En estas manifestaciones artísticas, la estructura, obra de arte, institución o espacio a intervenir es la propia herramienta de trabajo.

“II Jornadas de puertas abiertas” es una muestra multidisciplinar en la cual el visitante que penetra en Santa María del Azogue -iglesia desacralizada de estilo mudéjar y de finales del siglo XV- podrá asistir de nuevo a la vinculación del edificio con lo sagrado. Estas actuaciones intervencionistas, sin embargo, trascienden a la idea de espacio como un ámbito físicamente determinado y constituido meramente por elementos formales. Con estas actuaciones se crean conexiones y relaciones a través de la combinación y/o asociación de elementos no relacionados nunca anteriormente por el público (receptor), ni por el participante (creador). Ambos actantes crean al unísono una plataforma dinamizadora, no sólo como aglutinante y elemento cohesivo del panorama artístico, sino también como un lugar de encuentro para creaciones de diferente intensidad, pero siempre de manifiesta cercanía al arte: el pensamiento. En el caso que nos ocupa, concluiremos afirmando que esta iniciativa permitirá la mejora sustancial de espacios olvidados o en desuso. Asimismo, la pandemia proporcionó un marco único para la realización de experimentos a escala poblacional con respecto a la movilidad, mientras que las respuestas inmediatas mostraron el poder transformador del urbanismo táctico. En muchos lugares, las medidas destinadas a garantizar el distanciamiento social se mantendrán después de la pandemia, abriendo el camino hacia la recuperación de más actividades en espacios descontextualizados, abiertos, abandonados o al aire libre.

Esta nueva propuesta -ARTEAZOGUE 2021- es una intervención específica de un espacio concreto; escultórica (“Setal” y “Barco”) y fotográfica (“El borde de la piel”).

“Setal”, es una creación escultórica realizada como la mayoría de las del artista plástico Carlos Cuenllas, con materiales industriales y en la que se juega con las formas, los colores y la luz. Se representa así un mundo orgánico a través de materiales industriales, utilizando la luz artificial como un elemento plástico más. José Marín Medina la definió como una instalación de tipo escénico y de registro fantástico. Esta instalación está compuesta de 9 piezas con pie de acero inoxidable y sombrero de poliéster tintado representado unas setas. Materiales industriales para simular formas orgánicas a gran escala, que hacen que el espectador parezca “empequeñecido” en toda la nave central, si se toma cómo única referencia estas piezas de concepción un tanto minimalista, que son similares entre sí y están creadas a partir de material semitransparente de tonos cálidos y acero inoxidable». Esta instalación itinerante se montó en diversas exposiciones: galería E. L. de Gijón, la Feria de Arte de Santander, la Fundación Cristóbal Gabarrón “Espacio Novo” de Valladolid, el Museo de la Siderurgia y de la Minería de Sabero y en el Auditorio Ciudad de León. Posteriormente se intervino el antiguo Palacio de Ramiro de Laciana y Quiñones en León.

Completan la muestra, ubicadas en el ábside de Santa María, la obra escultórica “El barco”, pieza de acero inoxidable que sustituirá al altar mayor de modo conceptual y las cinco obras fotográficas en soporte de madera sensibilizado con gelatina de plata “Los bordes de la piel”, de Jorge Alonso Molina. “El barco” de Carlos Cuenllas simboliza el viaje que puede ser espiritual e interior; el barco que nos salva de la profundidad del mar. Nos remite también hasta el lejano futurismo, el movimiento artístico de los albores del siglo pasado y que ensalzaba vehemente la belleza de las máquinas. “Los bordes de la piel”, pretende potenciar la percepción de la falta de protagonismo que han sufrido las mujeres en el arte, con fotografías de desnudeces femeninas en un entorno casi sagrado y acomodadas en el lugar señero que se reservaba para la figura de Jesucristo. La mujer en el arte está casi siempre asociada a la moral: representando la tentación y el pecado como la pureza o la santidad.

El propio autor explica su particular forma de entender la fotografía, relevando que en cada imagen se piensa; que ni ve ni mira en palabras, pues la escritura se transforma prisionera de la imagen y que así se tiende un puente de historias que amanecen en sus ojos y le atan a lugares que creía ya olvidados. El artista afirma que se discute a sí mismo y que sus ideas le piensan, para, posteriormente, concluir que, entre un follaje de espejos, los sentidos se le dispersan, que se golpea en cada esquina, que se sumerge en cada imagen y que ellas mismas le devuelven a los bordes de los sueños.

Iván Dasto

Comisario de la muestra